¡MUERETE!
Seria fantástico comenzar contando lo hermoso que era nuestra relación, lo bien que nos veíamos y lo mal que murmuraba la gente a tras nuestras espalda solo por envidia. Tratamos en lo posible por dar lo mejor de si, más sin embargo caímos en una cadena sin fin. Yo siempre queriéndome marchar, tu siempre insistiendo en dejar la puerta abierta. La verdad es que tu sabes que si me quedo soy capaz de lastimarnos mucho peor y yo se que si me quedo terminaría por odiarte.
Entre gritos, y exclamaciones me gritaste: ¡Has lo que quieras! ¡Si yo tengo otra amante...! Y yo de la misma manera te desee la muerte. Me dijiste que eso no era juego y ojala que así fuese. Gritaste de lejos: YA NO QUIERO VOLVER A VERTE. No dude ni un segundo y me perdiste para siempre.
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