Me dijistes lo prometo.

Tal vez no sea la persona más bonita, elegante y atractiva que pudiste conocer, pero un día me hiciste sentir que así lo fue. Me enamore de cada promesa, de cada palabra, creí en ti como nadie lo hecho nunca; descubrí con el tiempo que nada era cierto. Me acurruqué en una esquina de la habitación donde tantas veces solíamos hablar del futuro, mis ojos no pudieron detener cada lágrima que contaba cada una de esas noche, y las sombras reflejaban donde habíamos estado, cada beso, cada abrazo , cada caricia, y un triste dolor en el pecho me recordó cuando dijiste: "Lo prometo quiero llegar contigo a viejos, quiero que seas la única mujer a quién le diga te amo". De pronto escuché en el eco de mis pensamientos, las mismas promesas que me dijiste, pero dedicada a otro cuerpo.


Mis locas escrituras

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